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22. Dezember 2017

Inquilinos en un país de propietarios

Inquilinos en un país de propietarios

Mercado de la vivienda y actividad de inquilinos

Inquilinos en un país de propietarios

Un reportaje de la capital española

En Madrid, el Festival de Cine social „16 Kilómetros de Cañada Real“ se realiza anualmente, al cual fue invitado en 2017 el documental berlinés „INQUILINOS REBELDES – La lucha contra la liquidación de la ciudad”. Después de la proyección de la película, tuvo lugar un debate sobre política urbana y al día siguiente reuniones de activistas que trabajan por los derechos de los inquilinos y el derecho a la vivienda.

El nombre del festival se refiere a una calle de 16 kilómetros a las afueras del sur de Madrid donde las personas de bajos ingresos viven aisladas de la infraestructura urbana. El festival fue iniciado en el año 2011 por la fundación Voces como un proyecto de trabajo social para crear cortometrajes con los niños viviendo allí, y presenta entretanto películas internacionales en el centro de Madrid, sobre problemas sociales.
Después de la proyección de la película, se desarrolla un debate sobre política urbana. Participan entre otros un profesor de derecho de la Universidad de Córdoba, una psicóloga social que trabaja en la Cañada Real, una profesora de planificación urbana de Alcalá, un representante de la organización Arquitectura Sin Fronteras y un activista que trabaja sobre las favelas de Brasil. Los participantes coinciden en que la política urbana actual no aborda suficientemente los problemas urgentes de la vivienda en la capital española. Es necesario retomar los proyectos de vivienda social que existían en la primera mitad del siglo XX, antes de que prevaleciera la promoción de la propiedad y las restricciones a la tenencia por Franco. Los habitantes de la Cañada Real están aislados del mercado de la vivienda y de la infraestructura urbana, como el transporte público de pasajeros. Una política que quiera mejorar la situación de las personas que viven ahí debe abordar el estigma asociado a la segregación. Al mismo tiempo, se necesita un enfoque positivo hacia las redes vitales informales de las comunidades.

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Mercado de la vivienda a merced de los bancos
El problema de la vivienda se extiende hasta la clase media, afirman los activistas el día posterior a la proyección de la película. Así dice Diego Sanz, uno de los activos de PAH Vallekas. Por un lado prevalece actualmente un crecimiento económico, hay muchas inversiones internacionales, también en el sector inmobiliario, y el desempleo en total se ha reducido. Pero los salarios son considerablemente más bajos que antes de la crisis de 2008. Por otra parte, en 2012 la UE impuso una reforma laboral como condición para el pago de rescates fiscales, que limitó seriamente los derechos laborales y la capacidad de negociar de los sindicatos. El estado también redujo las ayudas sociales.

Inquilinos en un país de propietarios

Algo similar nos cuenta Gomer Nuez, miembro de la recién fundada organización de inquilinos Inquilinato, pero enfatiza otro problema. Con la crisis ha habido una enorme polarización social, en la cual los propietarios y los ricos se han vuelto más ricos y la mayoría de la población, incluyendo la clase media, mucho más pobre. Esto también tiene efectos catastróficos en la situación de la vivienda en Madrid y en toda España. Desde hace años hace falta una política de provisión de vivienda, porque el tema fue delegado en los bancos. Sin embargo, la propia lógica de estos, encaminada cada vez más hacia el endeudamiento, provocó innumerables desahucios y endeudamientos de por vida. Según Nuez, muchas familias se ven obligadas a ocupar los apartamentos vacíos porque si no, no tendrían hogar. Solo en Madrid, unos 200,000 apartamentos están vacíos. Además, Madrid tiene una alta cuota de movilidad en términos de llegadas y salidas. A esto hay que añadirle la visita de 9 millones de turistas al año. Esto aún no es comparable a Barcelona, con más de 30 millones, pero en ambas se están agravando el aumento del precio de la vivienda y del coste de la vida.
Desde la década de 1950, en España, basado en los planes de estabilización de Franco, se trataba de fortalecer la propiedad residencial en vez del vivir por alquiler. España aún es heredera del franquismo, donde en los años 50, a través de “los planes de estabilización”, se empezó a fortalecer la propiedad privada en detrimento del alquiler. De esta manera se intentó crear una clase media despolitizada, rompiendo las redes y capacidad de organización ante las injusticias sociales. En el transcurso de esto, los derechos de los inquilinos se han reducido enormemente. Hasta hoy esto es la práctica común. Por último, en 2013, la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU), que data de la década de 1950, se ajustó perjudicando a los inquilinos. Una de las novedades fue que los contratos de alquiler pueden durar únicamente 3 años, y no 5, como anteriormente. Al mismo tiempo, la demanda de pisos en alquiler es alta en España, pero la oferta extremadamente pequeña. El stock público de vivienda social, casi insignificante, representa solo el 1% del mercado de la vivienda. El resultado es que muchas personas tienen que compartir apartamentos sin quererlo, porque no tienen la posibilidad de comprar un apartamento hipotecándose ni de pagar el alquiler. Además, el precio del gas, la electricidad y del agua ha aumentado considerablemente. Por lo tanto, incluso en las familias de clase media, crece la pobreza energética. En los últimos dos años se ha observado un aumento considerable en el precio del alquiler, especialmente en el centro, aunque también en la periferia. Es bastante reciente en España que los edificios con apartamentos para alquilar sean interesantes para los inversores. El modelo económico que favorece el condominio también genera un modelo cultural que crea viviendas sociales exclusivamente para los grupos marginales. Esto, a su vez, permite un discurso que niega en absoluto la necesidad de viviendas sociales. Incluso se acaba atribuyendo a una supuesta mala conducta individual la responsabilidad de la precariedad de la vivienda.

Inquilinos en un país de propietarios

El sindicato de inquilinos y la PAH
La mayoría de los desalojos, en Barcelona hasta más del 90%, afectan hoy a inquilinos y no a los afectados por las hipotecas. Dada la situación explosiva de los inquilinos en Madrid se ha formado un grupo de varios movimientos sociales por el derecho a la vivienda y de individuos. Se llama Inquilininato/ sindicato de inquilinos, inspirados por la historia de los conflictos obreros y referida a la práctica del trabajo sindical. Formalmente, no es un sindicato, sino una iniciativa que se organiza a través de reuniones y varios comités. Actualmente, se está desarrollando un estatuto que servirá de base para el trabajo. Existen tres comisiones: en primer lugar, la Comisión de Comunicación. Esta es responsable de las relaciones públicas y la sinergia con otros grupos. Por otro lado se encuentra la Comisión de Argumentación, cuyo fin es analizar la situación actual para desarrollar estrategias y lanzarlas al debate público. La tercera comisión es la que organiza el trabajo de asesoramiento y apoyo mutuo de cada caso. El sindicato de inquilinos está trabajando estrechamente con la PAH, que hasta entonces se había encargado más activamente de los problemas de los inquilinos, pero que ya no puede hacer frente a muchos de ellos por la complejidad de la situación.
En la asamblea de la PAH Centro se lleva a cabo en un edificio expropiado, que antes era de un banco. Aquí se discute la Iniciativa Legislativa Popular (ILP), donde las PAHs de Madrid trabajan junto con Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid (FRAVM) y otros grupos. La ley tiene como objetivo garantizar el derecho a una vivienda digna y social para todas las personas en Madrid. Se ha tardado casi dos años en desarrollar el texto legal. En tres meses se recolectaron más de 77,000 firmas. La ILP es, según las activistas en de la PAH, un instrumento de democracia directa, pero en última instancia deciden los partidos si se aprueba o no. Actualmente se está ejerciendo presión para que los miembros del parlamento de la Comunidad de Madrid la aprueben. A finales de octubre, el Partido Popular (PP) conservador y Ciudadanos se negaron a apoyar el proyecto de ley. Las fuerzas ahora se están movilizando de cara a la próxima asamblea parlamentaria. La ley sería un gran paso ya que prevé la creación de viviendas sociales de alquiler y contempla el precio del alquiler según el nivel de ingresos, entre otras propuestas, como la referida a la pobreza energética.

FRAVM: Federación Regional de Asociaciones de Vecinos de Madrid
ILP: Iniciativa Legislativa Popular
LAU: Ley de Arrendamientos Urbanos
PAH: Plataforma de los Afectados por la Hipoteca
PP: Partido Popular

Acerca las fotos:

Varias veces a la semana, la asamblea de PAH Centro se reúne en un antiguo edificio bancario en el distrito de Lavapiés. Actualmente, los activistas están tratando de que se apruebe una iniciativa legislativa popular para garantizar el derecho a la vivienda social en Madrid.

Gomer Nuez, activista urbano en Madrid, cofundador del sindicato de inquilinos Inquilinato.

El periodista Diego Sanz es portavoz de la PAH Vallekas.

Durante décadas, la facilitación de viviendas en España se dejó en manos de los bancos. La crisis bancaria provocó desahucios masivos y endeudamiento. En los distritos de clase trabajadora y migrante como Vallecas, las personas lo han sufrido más sangrantemente.

Texto: Matthias Coers y Grischa Dallmer

Fotos: Matthias Coers

Versión en alemán aquí.

Reportaje como PDF imprimible an español y alemán.

Publicado en MieterEcho n° 392 / Diciembre 2017 con el titulo
“Zur Miete in einem Land des Wohneigentums – Eine Reportage über Wohnungsmarktprobleme und Mieteraktivitäten aus Madrid”: Online | PDF

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